Jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) de las diferentes presencias de El Salvador de los Salesianos (SDB) e Hijas de María Auxiliadora (FMA) se reunieron el 15 de agosto para participar de la vigilia en honor a San Juan Bosco en el Instituto Técnico Ricaldone, en San Salvador.

De parte de las FMA, participaron jóvenes representantes de los diversos grupos de tiempo libre (Jusama) y algunas jóvenes de las promociones; la celebración se caracterizó por la alegría, la oración y el ambiente juvenil Salesiano.

La vigilia inició con la animación que la llevaron a cargo los jóvenes de la parroquia de Don Rúa, donde se les invitó a todos a participar de un flash move del himno bicentenario, seguidamente los jóvenes rezaron el rosario el cual fue guiado de forma dinámica y creativa por las presencias de las FMA.

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Momento importante de esta celebración fueron las palabras que Padre Inspector Alejandro Hernández (SDB) dirigió a los jóvenes, en ellas los motivó a seguir a Dios en la vocación religiosa Salesiana con estas palabras: “esto que les digo lo pueden ver como una idea loca, pero  ¿quiénes van a quedar después de las hermanitas que están ahí? ¿Quiénes van a continuar la obra de Don Bosco?

Seguidamente la fiesta continuó con dinámicas, batucada, pasteles donde le cantaron el feliz cumpleaños a Don Bosco, compartieron y se conocieron las diferentes delegaciones; el momento frente a Jesús Eucaristía  fue uno de los más gustados y aprovechados por los jóvenes; se retiraron a descansar a las 3:00 am y con la energía juvenil se levantaron a las 4:30 para dirigirse a la gran celebración en el centro internacional de ferias y convenciones (CIFCO).

Ana Guzmán del Colegio Santa Inés comenta su experiencia: “fue un evento inolvidable donde se pudo notar la alegría que caracteriza a todos los miembros de la familia Salesiana, donde el “Estar siempre alegres” invadió todo el lugar. Cada uno de los momentos vividos se convirtieron en experiencias que jamás se olvidarán y se guardarán en el corazón para recordarnos el sentido y la razón de por qué somos Salesianos.

Esas horas de espera al bicentenario se convirtieron en minutos, debido a la emoción que todos sentíamos porque ya llegara el día del cumpleaños de nuestro querido padre, maestro y amigo Don Bosco. Momentos muy hermosos como la hora de adoración en la que no olvidamos que nuestro centro de vida debe ser siempre Jesucristo, nos recordó que todo lo tenemos que confiar a Él.

¡Qué mejor manera de recibir el bicentenario que adorando a Jesús! ya que para Don Bosco era uno de los pilares más importantes, la Eucaristía. Y por último, cantar todos juntos las mañanitas a Don Bosco a una sola voz deseándole un feliz cumpleaños y a la vez agradeciéndole por todo lo que hizo por todos nosotros”.