El sábado 6 de agosto, fiesta del Divino Salvador y onomástico de la Provincia Santísimo Salvador de Centroamérica Norte, las hermanas han tenido el gozo de celebrar con mucha alegría, la Eucaristía  de fundación de la nueva comunidad en Honduras, departamento de Lempira, en su cabecera departamental de Gracias. 

 

 

 

Hermanas de diversas comunidades de El Salvador y Honduras, junto a las congregaciones religiosas que han acompañado la naciente obra y los fieles de la parroquia de la Merced; alegraron con su presencia la celebración Eucarística, la cual fue precedida, por su Excelencia Monseñor Walter Guillén, Salesianos de Don Bosco (SDB), obispo de Gracias.  

 

 

 

A las diez de mañana se dio inicio a la celebración y fue transmitida en vivo por las redes sociales de la provincia. En su homilía Monseñor Walter Guillén agradeció a las hermanas y mencionó, -“que una fundación nos llama a una reconexión con Dios, con nosotros mismos y con los demás”-. Les pronosticó un trabajo fecundo y transfigurado en medio de la juventud de su diócesis, al mismo tiempo que hizo eco de cómo la presencia de María no ha dejado de acompañar el Instituto, que el día anterior celebró sus 150 años de presencia entre la juventud más necesitada.  

Al concluir la celebración sor Roxana Artiga expresó el sueño de la provincia sobre la obra de ser Casa abierta para la juventud, agradeciendo a las hermanas que forman parte de la comunidad por su respuesta obediente y alegre: -Sor Mely Melgar, quien tiene el servicio de animadora dentro de la comunidad, Sor Mirna Mejía, encargada de la pastoral educativa de la diócesis y Sor Juana Henríquez, encargada de la pastoral juvenil de la diócesis-.  

 

Monseñor obsequió a las hermanas unos bellos bordados de María Auxiliadora, San José y Don Bosco.  

La Eucaristía dio paso a la bendición de la casa, realizada por su Monseñor, quien también participó en el almuerzo junto a las congregaciones que han acompañado a las hermanas hasta ese día y a algunos miembros de la pastoral parroquial. Las hermanas franciscanas alegraron la celebración con el canto “Dona a nobis pacem”; mientras que las Hijas de María Auxiliadora cerraron la jornada con el himno “O qual sorte” cantando el gozo de ser llamadas por Dios y ser parte de la congregación que es toda de María.  

                ¡Alabamos y damos gracias a Dios por el bello don de la expansión del carisma!